Nuestra Filosofía Educativa


La filosofía de la educación adventista emana de los principios fundamentales de la Biblia y del Espíritu de Profecía. Es creacionista y Cristocéntrica, su objetivo primordial apunta a la restauración de los individuos a la imagen de su creador. Creemos que Dios es infinito en amor, en poder y en sabiduría, como tal es la fuente del conocimiento y de los valores. Y que se relaciona con los seres humanos en forma personal, presentando su carácter como la norma esencial para la conducta humana y su gracia como el medio de restauración.

Se reconoce que los motivos, los pensamientos y el comportamiento humanos están por debajo del ideal de Dios y la educación, en su sentido más amplio es entonces el medio para restaurar la relación original de los seres humanos con Dios. Trabajando juntos el hogar, la escuela y la iglesia cooperan con los agentes divinos en la preparación de ciudadanos responsables en este mundo y en el venidero.

La educación adventista trasmite más que conocimiento académico. Promueve el desarrollo equilibrado de la persona como un todo: espiritual, intelectual, físico y social. Su dimensión en el tiempo es la eternidad. Busca desarrollar una vida de fe en Dios y respeto por la dignidad de todos los seres humanos; edificar caracteres semejantes al creador; estimular a pensar en lugar de ser simples reflectores de los pensamientos de otros; promover el servicio por amor en lugar de la ambición egocéntrica; asegurar el máximo desarrollo del potencial de cada individuo; y adoptar todo lo que es verdadero, bueno y bello.